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Coches que nos han dicho adiós

A veces las marcas tienen que tomar la decisión de importar un modelo o no incluso cuando las previsiones no parecen muy optimistas por el tipo de coche o el nicho de mercado al que va dirigido.

Otras veces, simplemente el coche no cumple las expectativas de ventas pese a los costosos estudios de mercado que se llevan a cabo para tomar la decisión final.

Y es que los gustos cambian continuamente y no siempre son fáciles de pronosticar.

Seguramente todos recordamos algunos grandes batacazos de modelos que en principio parecían muy dispuestos a conseguir su cuota de mercado, pero pasaron sin mayor pena ni gloria.

Es el caso del Renault Wind, Toyota Urban Cruiser o el Mitsubishi Lancer, por ejemplo, que se fueron sin decir adiós y sin dejar sucesor.

Aquí te presentamos otros modelos que nos han dejado más recientemente y, como los citados anteriormente, no han tenido sustituto.

HYUNDAI IX55

Teniendo modelos como el ix35 o el Santa Fe, Hyundai no esperaba vender muchos ix55, y de hecho no lo consiguió. Planteado como alternativa a los SUV de lujo, se vendía únicamente con un motor Diesel V6 de 239 CV y un precio muy por encima de los 40.000 euros.

Apenas 20 unidades en los primeros meses del 2013 llevaron a la marca a retirarlo del mercado europeo donde es sabido que metidos en esos niveles de precios los usuarios prefieren las denominadas marcas Premium.

Sin embargo, le sirvió a la marca coreana casi como escaparate para enseñar lo que eran capaces de hacer, pues el SUV más grande de Hyundai era un vehículo lujoso y bien acabado.

OPEL AGILA

El Opel Agila de segunda generación seguía siendo un clon del Suzuki Splash. Bastante más atractivo que el modelo original que también adoptó la marca del rayo, el último Agila nunca fue un modelo muy popular, menos aún que su homólogo de Suzuki pese a que la marca cuenta con una red mucho más grande que la japonesa -8 unidades del Opel frente a 231 del Splash en 2013-.

Un precio no especialmente barato, la ausencia de motores Diesel en su última etapa, un maletero discreto y la llegada del Adam han precipitado el cese de su comercialización en España, pero sí se sigue vendiendo en países como Alemania, Francia o Italia.

SUBARU TREZIA

Otro coche idéntico a otro modelo, esta vez de Toyota. El Grupo decidió finalmente que sería Subaru la encargada de comercializarlo en Europa, pero las cosas no salieron como esperaban.

Llegó tarde, en un momento en el que los pequeños monovolúmenes ya cedían terreno a los SUV.

Una red de concesionarios escasa y una marca no muy extendida en nuestro país y cuya imagen se asocia más a modelos 4×4 o el Impreza, dio como resultado unas ventas de sólo 20 unidades en 2013.

Aunque el Trezia contaba con un motor Diesel, el precio tampoco acompañaba, con tarifas similares a monovolúmenes más grandes y espaciosos.

KIA SOUL

Curiosamente la marca coreana presenta en Ginebra la versión eléctrica de este modelo como un segundo intento.

Nació como un coche un tanto inclasificable, mezcla de SUV y monovolumen y una estética, cuanto menos, controvertida. Ideado para el mercado norteamericano, no siempre los modelos de planteamiento global terminan de cuajar en todos los rincones del globo.

En España, desde luego, no lo hizo, pese a contar con una gama amplia de acabados y motores, incluyendo un potente Diesel de 126 CV.

NISSAN PIXO

Otro tándem japonés entre Suzuki y Nissan. Coches urbanos de planteamiento sencillo, pero logrando un conjunto bastante equilibrado para su uso en ciudad con un tamaño contenido, pero con buen espacio, motores de bajo consumo y precios ajustados.

Suzuki tenía más experiencia en este campo en el mercado europeo, y de hecho sigue comercializando el Alto.

No es un súper ventas, pero sus 200 unidades matriculadas en 2013 parecen muchas frente a las 43 del Nissan.

Para éste no se ha hablado de sustituto, pero Suzuki presentó hace unas semanas el Celerio, su nuevo modelo urbano.

VOLVO C30 Y C70

Los dos dijeron adiós sin atisbo de un posible sustituto.

En el caso del compacto, la llegada del más moderno V40 puede que eclipsara sus ventas, aunque el C30 nunca triunfó, si bien su planteamiento está bastante alejado.

Hubiera podido pasar como la alternativa de tres puertas en el segmento de los compactos, pero fue siempre un modelo un tanto de capricho, por lo que no es buen momento para este tipo de coches.

Tampoco lo es para un descapotable de lujo como fue el C70 que, como la mayoría de los cabrios de techo metálico no ha tenido sucesor.

Una lástima, porque en realidad ninguno de los dos eran malos coches, pero siempre planea el eterno conflicto de marcas con aspiraciones Premium frente a los tres grandes alemanes.

HONDA INSIGHT Y CR-Z

El primero ha sido totalmente eclipsado por su gran rival, el Toyota Prius.

Nunca pudo hacerle sombra y llegar a su nivel de ventas. Por concepto eran prácticamente idénticos, y además sus líneas muy parecidas, pero el Toyota tenía un rendimiento ligeramente superior.

En cuando al CR-Z, se presentaba como el primer cupé híbrido del mundo, y además el primero con caja manual.

La idea parecía buena, pero siempre con las limitaciones de un coche como ese resumidas en una escasa habitabilidad y maletero.

Tampoco era un deportivo puro pese a su aspecto, con un motor de 124 CV que luego se potenció a 137.

El precio de tarifa era elevado, aunque en el concesionario la cosa cambiaba y le dejaban con una buena relación precio-producto para ser un modelo exclusivo como pocos.

CITROËN C-CROSSER Y PEUGEOT 4007

Nacieron en pleno boom de los SUV de tamaño medio utilizando la plataforma del Mitsubishi Outlander. Nunca lograron alcanzar el éxito y se dio fin a su comercialización una vez lanzados los C4 Aircross y 4008, también basados en un Mitsubishi, pero de tamaño menor, más acorde a los tiempos.

No son, pues, sus sucesores naturales, pero cubren la representación de ambas marcas en la categoría, si bien tampoco con ventas destacables, bastante por debajo de las del ASX.

MERCEDES CLASE R

La propia marca admitió el fracaso de su Clase R al no alcanzar las previsiones de ventas. Destinado principalmente al mercado norteamericano, el Clase R era una mezcla de monovolumen, familiar y SUV que no llegó a ser entendida, ni siquiera tras el acertado lavado de cara al que fue sometido.

Precio alto como buen Mercedes, pero también con el lujo y la tecnología inherentes a la marca de la estrella.

Pero no siempre se puede vivir del nombre, y este modelo es un claro ejemplo por mucho que otras veces a Mercedes le haya salido bien la jugada.

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