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Mesas con encanto

Comer en un restaurante es uno de los caprichos que nos gusta darnos de vez en cuando, la verdad que llegar a mesa puesta y que te sirvan es una de las cosas a las que creo que nos podríamos acostumbrar sin problema. Son muchos los restaurantes buenos y no tan buenos que podemos encontrar en nuestro país, unos de más alta categoría incluso con estrella Michelin, otros igual un poco más humildes pero que nada tienen que envidiar a los de alto standing ya que nos encontramos con una comida hecha con mucho mimo, con materia prima de calidad y con comida típica de un pueblo en el que no faltan las tradiciones. Yo en particular soy muy amante de este tipo de lugares, sitios en los que llevan a rajatabla las recetas tradicionales, recetas que han pasado de generación en generación y que nunca se han atrevido ni tan siquiera a modificar ninguno de sus ingredientes, sitios en los que la comida sabe exactamente a lo que tiene que saber, con productos de la huerta y con una calidad realmente exquisita.

Ese tipo de restaurantes son los que me gustan a mí, los que de verdad te recuerdan a cuando ibas a casa de tu abuela, en los que cuidan cada detalle, en los que hay una gran chimenea con un gran caldero lleno de hortalizas y con las mejores carnes, un caldero del que saldrá uno de los mejores caldos que he comido en la vida. Esos en los que te encuentras cubiertos y vajillas antiguas difíciles de encontrar por ningún lado, juegos de café que son típicos de otros tiempos, tapetes que nos hacen recordar los viejos tiempos con gran añoranza, restaurantes con encanto, restaurantes de toda la vida. Lo que ocurre es que con el paso del tiempo sin llegar a perder su esencia han debido habituarse a la vida moderna, más que nada porque cuando algo se deteriora ya no se encuentra por ningún lado, entonces han debido recurrir por ejemplo a sitios como resuntex verdaderos fabricantes en textil para restaurantes en los que se pueden encontrar una buena selección de manteles a medida para poder acertar y poner unas mesas bien bonitas a juego con su decoración.

Sin lugar a dudas yo os invito a que los visitéis, restaurantes que no podemos dejar que desaparezcan ya que deberían ser declarados como patrimonio de la humanidad.

 

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