Baile

La moda de las clases de baile

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La moda de las clases de baile no es realmente una moda, sino una constante en los planes de mantenimiento físico e imagen de cualquier persona adulta. Es por eso que acudir a un gimnasio o a una escuela entra en las actividades diarias o periódicas de muchos usuarios de todas las edades y sexo.

Una vez más las razones y motivaciones para adoptar una rutina fitness son de lo más variado, tanto como casi usuarios que se decantan por uno u otros centros donde llevar a cabo sus necesidades de imagen.

La mayoría lo hacen por salud y bienestar que se traduce en una mejor forma física evidente, pero otros se ven empujados por el deseo de perder peso, encontrar un acelerador que junto con la dieta alimentaria, les lleve a transformar su cuerpo en otro más ligero y definido. En general, ser socio o acudir con frecuencia a una escuela de baile, mejora la calidad de vida del individuo si encuentra recompensa en ello.

A partir de una pérdida de peso tal y como necesitan algunos asistentes a estos centro, la puesta a punto en cuanto a definición muscular y tonicidad, se impone como segundo paso o paso alternativo al anterior. Esta dinámica es seguida por muchas personas, las cuales consiguen realizar verdaderas transformaciones en sus cuerpos y pasan de la obesidad a la definición y la musculación. Pero no son la gran mayoría.

Para eso, los centros ofrecen una buena cantidad de posibilidades, además de poder contar con la ayuda de monitores especializados y también personalizados.

Entre las clases de grupo, las más populares son las de pilates o pilates máquinas, zumba o salsa. Por disciplinas en una escuela como Portalo’s, que no falte. Porque realmente es un servicio que lo que quiere, en aras de su éxito comercial, es que nadie termine siendo un desertor por falta de estímulos, medios, instalaciones adecuadas o propuestas que aumenten la iniciativa de apuntarse a estas clases.

El aerostep, GAP (lo mismo pero destinado al tren inferior), atraen a buena parte de los usuarios que se afanan en perder abdomen y ganar esbeltez. Pero otros prefieren esculpir su cuerpo a base de ejercicios anaeróbicos y también aumentar considerablemente la masa muscular. Este último es un deseo instalado en buena parte de los asistentes masculinos, mucho menos perseguido por mujeres, pero hay excepciones.

La idea es la de adoptar estas disciplinas para elegir es que cada usuario se sienta mejor y disfrute de ejercitarlas. Y mientras tanto, cumpla sus expectativas a la vez que socializa, rentabiliza su tiempo de ocio diario y aumente su calidad de vida en general.

Estas son las casuísticas recurrentes que se repiten en todas las escuela. Y el tiempo que cada usuario se da de estancia en uno de estos centros, es completamente irregular y depende de las circunstancias que lo acompañan. Desde usuarios entregados durante años y que sin acudir a las clases de baile su vida no está completa, a quien solo prueba unas semanas y reconoce que no es lo que más feliz le hace. No hay una regla ni un pronóstico acerca de lo que cada socio encuentra en acudir a una escuela o gimnasio.

Empezar en primavera y dejar de ir en invierno, en cuanto empieza a arreciar el frio es lo habitual para un amplio espectro de usuarios. Otro, en cambio, es fiel a esa u otra escuela hasta que esta desaparece o se muda a otro lugar. 

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