Si eres un hombre preocupado por tu salud, es probable que te centres en aspectos generales como tu corazón, tu peso o incluso el riesgo de diabetes. No obstante, son pocos los hombres que se preocupan por la salud de la próstata.
En cambio, las estadísticas muestran que muchos hombres experimentan problemas de próstata en algún momento de sus vidas, especialmente a medida que envejecen. Las estadísticas indican que, aunque solo el 8% de los hombres padecen prostatitis, uno de cada ocho será diagnosticado con cáncer de próstata. También existe la hiperplasia prostática benigna (HPB), más comúnmente conocida como agrandamiento de la próstata. Esta afección afecta a la mitad de los hombres a los 60 años y hasta al 80% de los que han cumplido 90 años.
Cómo cuidar la salud de la próstata
Afortunadamente, existen maneras de proteger la próstata a cualquier edad. Y todo empieza por comprender esta glándula, a menudo ignorada.
Empecemos por la definición de la próstata, una glándula del tamaño aproximado de una nuez que forma parte de una red de glándulas más pequeñas dispuestas en lóbulos. Esta red también está formada por músculo y tejido conectivo, todo envuelto en una membrana fibrosa. Se encuentra entre la vejiga y la base del pene, justo delante del recto, y rodea la uretra como un collar. Una porción de la uretra atraviesa la próstata (uretra prostática) y transporta el líquido prostático, el semen y la orina fuera del cuerpo.
Además, como parte del aparato reproductor masculino, la próstata produce líquido seminal que, junto con los espermatozoides de los testículos y los líquidos de otras glándulas, conforma el semen. Durante las relaciones sexuales, los músculos de la próstata ayudan a transportar el líquido prostático y el semen a la uretra, donde se expulsa con fuerza durante la eyaculación. Por lo tanto, aunque la próstata es pequeña, desempeña un papel fundamental en la reproducción.
Detección de problemas comunes de próstata
A pesar de ser un componente tan importante del sistema reproductivo masculino, pueden presentarse problemas, especialmente con la edad. Estos no solo afectan la función sexual, sino que a menudo también afectan el tracto urinario.
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Hiperplasia prostática benigna (HPB)
Desde el nacimiento (cuando la próstata tiene aproximadamente el tamaño de un guisante) hasta la pubertad, esta glándula no cambia mucho. Sin embargo, alrededor de los 10 años, la próstata experimenta un estirón de crecimiento repentino que dura 20 años. Esto coincide con el aumento de la producción de testosterona. La situación se estabiliza entre los 30 y los 50 años, a medida que el crecimiento se ralentiza. Pero al llegar a los 50, la próstata comienza a aumentar de tamaño, lo que podría predisponer a la HPB.
Concretamente, la HPB se produce cuando la próstata crece lo suficiente como para comprimir la uretra y desencadenar diversos problemas urinarios. Estos incluyen goteo, chorro urinario débil, vaciado incompleto de la vejiga y micción frecuente, especialmente por la noche. Si bien la HBP no aumenta el riesgo de cáncer de próstata, sí puede aumentar la vulnerabilidad a otros problemas como daño a la vejiga o los riñones, cálculos vesicales, sangre en la orina, retención urinaria e infecciones del tracto urinario.
La edad no es el único factor de riesgo para esta afección, ya que es más común en caso de tener antecedentes familiares de HBP. También corren mayor riesgo aquellos que llevan una vida sedentaria, personas obesas o que padecen problemas cardiovasculares, disfunción eréctil o diabetes tipo 2.
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Cáncer de próstata
¿Sabías que el cáncer de próstata es el segundo cáncer más frecuente en hombres? Afecta especialmente a mayores de 50 años y los hombres con mayor riesgo suelen tener antecedentes familiares de la enfermedad. Si bien un estilo de vida saludable puede ayudar a prevenir el cáncer de próstata, existen pocas investigaciones que confirmen los beneficios directos de la dieta y el ejercicio.
Afortunadamente, según la Fundación del Cáncer de Próstata, la tasa de supervivencia de esta enfermedad es superior al 99% cuando se detecta y trata a tiempo.
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Prostatitis
Estamos ante un problema de próstata que puede afectar a cualquier edad. La prostatitis es una inflamación de la próstata que puede ser aguda o crónica. Si bien la aguda suele estar causada por una infección bacteriana, la crónica puede deberse al estrés psicológico continuo o al daño nervioso del tracto urinario inferior. Investigadores de la Universidad de Washington (Seattle, EE.UU) han descubierto que los hombres con antecedentes de enfermedades de transmisión sexual también presentan un mayor riesgo.
Respecto a los síntomas de la prostatitis, estos pueden incluir dolor en la parte baja del abdomen o la espalda, el pene o el escroto. El dolor también puede presentarse durante o después de orinar o eyacular. Otros síntomas pueden incluir la necesidad frecuente y urgente de orinar o un chorro de orina débil o interrumpido.
La importancia de los exámenes de próstata
A partir de los 45 años, todos los hombres deben consultar con su médico sobre una revisión de próstata, incluso si no presentan síntomas. Dado que se ha demostrado que la detección temprana mejora los resultados. Por lo tanto, hacerse un examen de próstata puede ayudar a detectar cualquier irregularidad que pueda indicar un posible problema.
Hay dos pruebas que tu urólogo puede realizar. La primera es un análisis de sangre de PSA, una prueba sencilla que mide los niveles de una proteína producida por la próstata llamada antígeno prostático específico. Normalmente, se liberan pequeñas cantidades de PSA en el torrente sanguíneo. Si se detectan niveles más altos, podría ser un signo de HTA o cáncer de próstata. Según la Fundación del Cáncer de Próstata, un nivel de PSA superior a 3 ng/mL puede indicar la necesidad de realizar más pruebas.
Por otra parte, en caso de que tus niveles de PSA sean elevados o presenten mayor riesgo de cáncer de próstata, tu médico podría optar por realizar un tacto rectal (TDR). Dado que la próstata se encuentra justo delante del recto, el médico puede explorarla fácilmente insertando suavemente un dedo enguantado y lubricado en el recto para detectar anomalías.
Hábitos saludables para una próstata sana
Una vez más, el estilo de vida juega un papel importante en la salud de la próstata, especialmente en lo que respeta a la dieta y el ejercicio. En un estudio reciente con 1919 hombres, investigadores canadienses descubrieron que una dieta saludable rica en frutas y verduras podría contribuir a la reducción del riesgo de cáncer de próstata. De cara a otro estudio, publicado en el International Journal of Molecular Sciences, investigadores japoneses analizaron el posible papel de la dieta en el riesgo de cáncer de próstata debido a su impacto en la microbiota intestinal. Este estudio relacionó la dieta estadounidense estándar, rica en carnes rojas, patatas y lácteos con alto contenido de grasa, con un microbioma menos diverso y un mayor riesgo de cáncer de próstata.
Por otro lado, una dieta basada en frutas, verduras, legumbres y pescado fomentó una mayor diversidad microbiana y un menor riesgo de padecer la enfermedad.11 Así mismo, la dieta puede influir en el riesgo de HTA, puesto que investigadores australianos analizaron datos de 868 hombres y descubrieron que aquellos que consumían una dieta rica en verduras, alimentos con soja y carne roja magra presentaban un menor riesgo. Sin embargo, el riesgo era mayor entre quienes consumían habitualmente lácteos enteros.
Cabe señalar que el ejercicio físico también es importante. Esto se demostró en un estudio realizado en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard (EE.UU.), donde el equipo de Harvard analizó datos de 49.160 hombres de entre 40 y 75 años que participaban en el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. Estos descubrieron que los hombres que hacían ejercicio vigoroso con regularidad un 30% menos de riesgo de cáncer de próstata avanzado y un 25% menos de riesgo de morir a causa de la enfermedad, en comparación con los hombres que realizaban menos actividad física.
Además, los investigadores observaron que la actividad vigorosa incluía actividades como montar en bicicleta, practicar deportes como el tenis o el ráquetbol, realizar trabajos pesados al aire libre o nadar. Existen otros estudios han encontrado beneficios similares para reducir el riesgo de HBP.
Los mejores suplementos para la salud de la próstata
Debes saber que los suplementos alimenticios para la próstata también pueden contribuir a la salud prostática. De los muchos nutrientes que se promocionan en el ámbito de la salud masculina, estos suplementos se encuentran entre los más investigados:
- Beta-sitosterol
- Licopeno
- Extracto de semilla de calabaza
- Pygeum
- Palma enana americana
- Ortigas
- Vitamina D
- Zinc
Si te preocupa proteger tu próstata o experimentas síntomas que sugieren que algo anda mal, consulta con un profesional de la salud antes de tomar cualquier suplemento o aplicar cualquier cambio en tu dieta.
Conclusión
Esta pequeña, pero importante, glándula cambia con la edad por lo que es importante revisarla a partir de los 45 años. Esto se debe a que la próstata puede verse afectada por diversos problemas potencialmente graves, como la hiperplasia prostática benigna (HPB), el cáncer de próstata y la prostatitis.
Detectar estos problemas a tiempo es clave para un tratamiento exitoso. Mientras tanto, adoptar una dieta saludable, hacer ejercicio con regularidad y tomar suplementos específicos para la salud prostática puede ayudar a promover una mejor salud prostática a cualquier edad. De todos modos, si eres paciente deberías consultar con tu médico antes de realizar cambios en tu plan de bienestar, este se encargará de asesorarte de manera individual y profesional.
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